
¿Listos para un viaje salvaje? El Metrobús, ese gigante rojo que serpentea por la Ciudad de México, se ha coronado como el segundo transporte más usado, moviendo a más de 22 millones de usuarios al año, según el Inegi. Solo el Metro, ese veterano gruñón, lo supera en popularidad.
Con siete líneas que cubren desde Indios Verdes hasta El Caminero, y de Tepalcates a Tacubaya, entre otros destinos, este sistema abarca 125 kilómetros y 283 estaciones. Pero no todo es un paseo por el parque: la Línea 3 y la 7 sufren retrasos completos, mientras una manifestación tiene a la Línea 4, entre Museo San Carlos y Bellas Artes, más parada que un turista perdido. El resto, milagrosamente, opera con normalidad. ¿Su costo? Solo 6 pesos, aunque si vas al aeropuerto en la Línea 4, prepara 30 pesos para sentirte VIP.
Entre autobuses articulados que parecen acordeones rodantes (hasta 160 pasajeros), biarticulados que son básicamente un tren disfrazado (240 almas apretadas) y los doble piso de la Línea 7 (90 valientes), el Metrobús es un circo sobre ruedas. ¿Transbordos gratis? Sí, si no te pasas de las dos horas, y pagas con la mágica tarjeta de Movilidad Integrada o hasta con tu celular, porque esto es el futuro, ¿no?
Funciona de 4:30 a medianoche entre semana, y desde las 5:00 los fines de semana, para que nunca te pierdas la fiesta. Horarios apretados, retrasos épicos y manifestaciones: el Metrobús es como una telenovela, pero con más drama y menos glamour.
Así que, si buscas aventura, súbete. Total, por 6 pesos, ¿qué tan mal puede salir? Solo lleva paciencia y un buen meme para el camino.

