En un giro que no sorprenderá a quien haya asistido a una reunión corporativa, México se corona como el rey del rezago en paridad de género en consejos de administración de América Latina, según el IMCO y la OCDE. Solo el 14% de los asientos en empresas listadas en bolsa son ocupados por mujeres, mientras que globalmente la cifra saltó de 21% a 32.5% entre 2016 y 2024.
Aquí, el 19% de los consejos son clubes exclusivos de caballeros, y por cada consejera independiente hay cinco hombres mirándola como si hubiera invadido su partida de póker. Solo el 4% de las presidencias son femeninas, un retroceso por segundo año. En cargos directivos, las mujeres apenas alcanzan el 3% de direcciones generales, el 15% en finanzas y el 26% en jurídicas. El 64% de las empresas no tiene mujeres en ninguno de estos roles clave, aunque eso es un “avance” respecto al 73% de 2024. De 187 empresas, solo dos tienen mujeres liderando las tres áreas top. En Jalisco, el 47% de las MiPymes son de mujeres, pero solo una de cada cinco tiene mayoría femenina en cargos directivos. Los ascensos también son un chiste: por cada cuatro mujeres promovidas, cinco hombres suben más rápido.
El IMCO calcula que si México subiera la participación femenina al 67% (promedio OCDE) desde el 46%, sumaríamos 18.6 millones de mujeres al mercado y 6.9 billones de pesos al PIB para 2035. Jalisco podría ganar 112.6 mil millones. Pero mientras las empresas sigan tratando la igualdad como un trend pasajero, seguiremos atrapados en un episodio de “Mad Men” versión tricolor. ¿Será que las salas de juntas necesitan un reboot más drástico que el de una app que no actualiza?


