¡Que no se arme el desmadre! En una sesión extraordinaria de la OEA este martes, Alejandro Encinas, líder de la delegación mexicana, alzó la voz con más firmeza que un padre regañando a sus hijos. ¿El motivo? Las recientes amenazas de EE. UU. de expandir intervenciones militares en la región tras su operativo en Venezuela, que terminó con la captura de Nicolás Maduro.
Encinas no se anduvo con rodeos: México está harto de que potencias jueguen a ser el policía del hemisferio. Insistió en que la no intervención es un principio sagrado, más arraigado que el amor por el taco al pastor. “Solo los pueblos deciden su destino, sin que nadie les meta el pie en su soberanía o sus recursos”, afirmó, dejando claro que cambios de régimen impuestos desde afuera solo traen caos, no democracia ni estabilidad.
El diplomático mexicano advirtió que América Latina y el Caribe son una zona de paz, como lo selló la resolución AG/RS2862 de 2014 de la OEA. Pero las recientes bravatas de más acciones militares son como echarle gasolina a un asado familiar. “Esto pone en riesgo la estabilidad y el bienestar de todos”, señaló, con cara de quien ve venir un pleito innecesario.
Encinas subrayó que la bronca en Venezuela debe resolverse con diálogo y negociación, no con botas en el terreno. México, siempre listo para mediar, se ofrece como el amigo que calma las aguas antes de que alguien tire el primer golpe. ¿Lograrán evitar que la región se convierta en un ring de boxeo? Aquí apostamos por la plática y no por los madrazos.



Si bien el imperialismo nunca debe ser aceptado , tampoco lo es el tener a un país riquisimo en recursos pero con su población esperando filas para una racionada botella de aceite.
No me gusta el imperialismo yankee, pero lamentablemente fue un mal necesario.
Por el sistema en el que estaba en sus altas esferas, el pueblo ni de chiste podía solucionarlo con una revolución porque ya lo intentaron y fracasaron muchas veces.
Es inaceptable que un presidente con accesorios de miles de dólares tenga a su gente con hambre