¡Javier Milei saca la varita mágica! El presidente argentino decretó este viernes una reestructuración de la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side), redefiniendo sus competencias y otorgándole la potestad de detener personas. ¿Espías con esposas? Esto suena más a película de acción que a política real.
Según un comunicado de la Side, la reforma busca “acotar, definir y clarificar” su estructura y funciones. El decreto, publicado en el boletín oficial, permite al personal de inteligencia aprehender personas, siempre avisando de inmediato a las fuerzas policiales y de seguridad. Además, las actividades de inteligencia tendrán “carácter encubierto”, como si fueran agentes 007 con mate bajo el brazo. La Side asegura que las tareas de contrainteligencia protegen al Estado de espionaje o injerencia extranjera, recordando los atentados de los 90 contra la AMIA (85 muertos, 1994) y la embajada de Israel (29 muertos, 1992) en Buenos Aires.
Pero la oposición no se tragó el cuento. Un interbloque de diputados de centro y centroderecha, como Provincias Unidas y Coalición Cívica, denunció que esto convierte a la Side en una “policía secreta”, abriendo la puerta a vigilancia sobre áreas irrelevantes para la seguridad. El peronista Agustín Rossi, de centroizquierda, alertó que habilita a las fuerzas armadas para inteligencia interna y prometió pelear en el Congreso para tumbar el decreto, aunque necesitaría el rechazo de ambas cámaras.
¿Protección nacional o control estilo Gran Hermano? Milei parece estar jugando a los espías con reglas propias. Esto promete más capítulos que un culebrón en horario estelar. Mejor afina el radar, porque el debate apenas comienza.


