La guerra en Oriente Medio, que arrancó el 28 de febrero, ha dejado a 140 militares estadounidenses magullados, según el Pentágono. El portavoz Sean Parnell aclaró el martes que la mayoría son heridas leves, con 108 soldados ya de vuelta al ruedo, listos para más acción. Sin embargo, ocho están en estado grave, recibiendo atención médica de cinco estrellas. Lamentablemente, siete no lo lograron, falleciendo en ataques iraníes al inicio del conflicto: seis en Kuwait y uno en Arabia Saudita. ¡Esto no es un videojuego con botón de reinicio!
Todo comenzó cuando Estados Unidos e Israel decidieron apretar el botón rojo y lanzar ataques contra Irán el mismo 28 de febrero. Teherán, nada contento, respondió con bombardeos en países de la región donde Washington tiene bases, convirtiendo la zona en un tablero de Risk con misiles de verdad. Bases americanas han sido el blanco favorito, como si Irán estuviera jugando a los dardos con drones.
El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, aseguró que los ataques de EE. UU. contra Irán están subiendo de nivel, mientras que los drones y misiles iraníes han bajado el ritmo, como si se les hubiera acabado la batería. ¿Será que Teherán se quedó sin presupuesto para pirotecnia o solo están recargando para el próximo round?
Esto pinta más feo que un lunes sin café. Mientras los grandes juegan a la guerra, los soldados pagan el precio. ¿Alguien tiene un control remoto para pausar este caos? Porque Oriente Medio no parece tener un modo “pacífico” en el menú.


