Dámaso López Serrano, alias “El Mini Lic”, hijo de “El Licenciado”, operador clave de “El Chapo” Guzmán, vuelve a ser noticia tras recibir una sentencia de apenas cinco años en EE. UU. por tráfico de fentanilo. Detrás de esta condena de risa, se esconde un juego de traiciones y venganzas que hace parecer al Cártel de Sinaloa un culebrón de traidores.
El periodista Luis Chaparro, quien ha seguido de cerca al capo, asegura que la pena tan corta refleja el valor de los secretos que “El Mini Lic” ha soltado. Inicialmente colaboró contra Los Chapitos, hijos de “El Chapo”, pero tras ser engañado por la facción de “Los Mayos”, liderada por “Mayito Flaco”, habría decidido cantar sobre ambos bandos. Chaparro revela que, bajo libertad supervisada, fue contactado por emisarios de “Los Mayos” con promesas de territorio y rutas de fentanilo, solo para caer en una trampa grabada por un infiltrado del FBI cerca de Washington.
Lo curioso, dice Chaparro, es que delitos como violar su libertad condicional y traficar fentanilo debieron valer 25 años de cárcel, no cinco. Esto sugiere que “El Mini Lic” sigue soltando datos jugosos, posiblemente contra “Mayito Flaco” por pura venganza. Altamente rencoroso, según el periodista, haría cualquier cosa por ajustar cuentas, incluso evitar pisar México a toda costa con delitos menores para quedarse en EE. UU.
Su historia, desde ser un narcojunior privilegiado hasta testigo cooperante tras la guerra con los Guzmán en 2017, muestra que su lengua es su mejor arma. ¿Seguirá cantando como mariachi en fiesta? En este narco-drama, su información vale más que el fentanilo que traficaba.


