Este lunes, la Ciudad de México amaneció envuelta en una neblina tan densa que parecía el set de una película de misterio, complicando la vida a quienes intentan moverse por la capital. El Aeropuerto Internacional Benito Juárez (AICM) suspendió temporalmente aterrizajes y despegues, dejando a pasajeros varados como en un reality de supervivencia, aunque las operaciones ya se reanudaron. Pero no solo el cielo sufrió: el transporte público terrestre también enfrentó retrasos y caos por la baja visibilidad.
El Sistema de Transporte Colectivo Metro, ese héroe subterráneo, opera con normalidad en sus 12 líneas, pero las estaciones al aire libre reportan aglomeraciones por usuarios que llegaron tarde tras batallar con la niebla en las calles. El Metrobús, por su parte, presenta retrasos en líneas como la 1 y la 5, con tiempos de espera que parecen eternos, mientras los camiones avanzan más lento que un caracol en resaca. La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) advirtió que la niebla afectó alcaldías como Gustavo A. Madero y Venustiano Carranza, además de zonas del Estado de México, y aunque se espera que se disipe, la paciencia de los chilangos se evaporó primero.
Las autoridades recomiendan checar redes sociales como @MetroCDMX y @MetrobusCDMX para actualizaciones, porque los horarios están más impredecibles que el clima. Los RTP y trolebuses también sufren retrasos, y los taxistas, aprovechando el drama, parecen haber subido tarifas como si fueran influencers cobrando por stories.
Si vas a moverte, ármate de paciencia y un buen playlist, porque llegar a tiempo hoy es más difícil que encontrar estacionamiento en el Centro. La niebla se irá, pero el estrés chilango, ese es eterno.


