
En su primer acto público después de su retiro, la expresidenta de la **Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)**, **Norma Piña Hernández**, afirmó que la reciente **reforma judicial puede ser revertida** mediante la **educación cívica y jurídica** de la población.
En el marco de un evento organizado por el **Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM**, Piña alertó que la incorporación de **jueces electos sin carrera judicial** impactará directamente a los ciudadanos, al comprometer la calidad de las decisiones judiciales.
> “La gente de a pie notará la diferencia cuando los juzgadores no tengan una trayectoria judicial”, destacó.
La exministra señaló que México atraviesa una “**tormenta perfecta**” que amenaza la independencia judicial, resultado de la **sobrerrepresentación política** en el Congreso y de medidas que, según su perspectiva, atentan contra la autonomía del Poder Judicial, como la **elección popular de jueces** y la instauración de **tribunales disciplinarios** controlados externamente.
Admitió que la **reconfiguración del Poder Judicial Federal podría extenderse por al menos una década**, pero subrayó que la formación ciudadana es fundamental para proteger “una justicia de calidad”.
> “Aún no sabemos distinguir entre el poder judicial local y federal, ni entre policías y fiscales. Esa carencia de entendimiento es lo que tenemos que transformar”, afirmó.
Durante el mismo foro, el ministro en retiro **Jorge Mario Pardo Rebolledo** señaló que el debilitamiento del Poder Judicial se debe a una **campaña de desprestigio promovida desde el Ejecutivo**, inicialmente con **Andrés Manuel López Obrador** y posteriormente con **Claudia Sheinbaum**, derivada de la inconformidad con fallos de la Corte.
Pardo advirtió que los ataques generalizados contra los jueces se basaron más en emociones que en argumentos jurídicos, lo que, según él, **“posicionó al Poder Judicial como enemigo del pueblo”** y trajo consigo repercusiones difíciles de superar.
> “Un juez que persigue el reconocimiento popular no está cumpliendo su rol. Su obligación es fallar con imparcialidad, incluso si eso genera descontento en alguna de las partes”, sentenció.

