Gerardo Fernández Noroña, senador de Morena, soltó la bomba en una transmisión en vivo por Facebook y YouTube: se fue a Europa el 15 de diciembre de 2025. Desde un aeropuerto, con maletas listas, confesó que se reuniría con Adán Augusto López, coordinador de su bancada, aunque guardó el destino como si fuera un misterio de novela. “Estaré algunas semanas fuera”, dijo, admitiendo que las tensiones recientes le quitaron hasta la emoción del viaje.
Mientras Noroña planea su aventura europea, el tema de la austeridad en Morena está más caliente que un chile relleno. Ricardo Monreal, diputado morenista, reconoció el 18 de diciembre que los excesos de algunas figuras del partido les están pasando factura. “Somos una vitrina transparente, y cualquier lujo innecesario daña nuestra imagen”, aseguró, señalando que la oposición usa estos deslizes como arma para atacar. Según Monreal, un comportamiento indebido es como regalarle munición a los adversarios.
Claudia Sheinbaum, desde la presidencia, también puso el dedo en la llaga. En un mensaje contundente, defendió la “Austeridad Republicana” como un principio sagrado: reducir privilegios y destinar recursos al pueblo. Apuntó a la moral y la ética, dejando claro que no hay excusa para que los políticos vivan en lujos mientras la mayoría sobrevive con salario mínimo. Su discurso parece un jalón de orejas directo a figuras como Noroña, Sergio Gutiérrez Luna y hasta Andrés Manuel López Beltrán.
¿Será que Noroña regresa de Europa con souvenirs de austeridad o con más críticas bajo el brazo? En este reality morenista, la oposición ya afila las garras, y el pueblo espera que los lujos no sigan siendo el protagonista de la trama.


