¡Agárrense, que Oaxaca está más caliente que un chile relleno! La última semana de enero de 2026 arrancó con una bronca épica entre el Partido del Trabajo (PT) y Morena, tras la votación de revocación de mandato del gobernador Salomón Jara el 25 de enero. Los petistas gritan “fraude” como si estuvieran en una película de conspiraciones.
Desde temprano el 25, Benjamín Robles, exdiputado y Comisionado Político del PT, salió a las redes sociales como un justiciero digital. En su cuenta de X, citó al “mejor presidente de la era moderna” con un “el pueblo pone y el pueblo quita”, y se lanzó contra Jara por nepotismo y abandono. Subió fotos votando por la revocación, marcando “que se revoque el mandato por pérdida de confianza”, como si fuera un reality show de eliminación.
Ese mismo día, Robles denunció un supuesto “Fraude Electoral SJC”, acusando sobornos a representantes de casilla, amenazas y urnas “embarazadas”. Sin pruebas, señaló a las autoridades electorales de Oaxaca de estar coludidas con Jara, llamándolo “experto en fraude” mientras las instituciones “hacen mutis”. En publicaciones posteriores, mostró carteles de resultados donde el rechazo a Jara era claro, proclamando que “el pueblo ganó” y mandató la revocación del “corrupto”.
El 26 de enero, el PT armó una conferencia para impugnar los resultados, tildando a Jara de “usurpador”. Una lona gritaba: “Salomón Jara, el pueblo de Oaxaca exige que te vayas”. Mientras tanto, el Instituto Estatal Electoral asegura que todo fue legal y los resultados ya están entregados. ¿Será esto el fin de Jara o solo un capítulo más de este drama político? Oaxaca espera el desenlace con más ansiedad que una final de fútbol.


