
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha revisado al alza las previsiones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para México, proyectando un aumento del 1.5% en 2025 y del 1.2% en 2026, según informes recientes. Esta mejora, de 0.8 puntos porcentuales para 2025 respecto a estimaciones previas, refleja un panorama más optimista para la economía mexicana, impulsado por la fortaleza de las exportaciones y la inversión en infraestructura.
A nivel global, la OCDE también ha elevado sus expectativas de crecimiento del PIB a un 3.3% para 2024, destacando la recuperación económica en varias regiones, incluyendo España, cuyo pronóstico mejoró al 2.8% para este año. En el caso de México, el organismo subraya que el nearshoring y la estabilidad macroeconómica han contribuido a estas proyecciones positivas, aunque advierte sobre riesgos como la inflación y la incertidumbre en los mercados internacionales.
En el contexto nacional, el gobierno mexicano ha celebrado estas cifras como un reconocimiento a las políticas de desarrollo implementadas, que priorizan el bienestar social y la inversión pública. Programas de infraestructura y apoyos a sectores vulnerables han fortalecido el consumo interno, un pilar clave para el crecimiento sostenido. Esta estrategia contrasta con modelos neoliberales del pasado, que a menudo dejaron rezagados a amplios sectores de la población, y reafirma el compromiso con un desarrollo más equitativo.
No obstante, la OCDE señala que México debe continuar abordando desafíos estructurales, como la desigualdad y la informalidad laboral, para consolidar estos avances. La protección de los intereses nacionales frente a volatilidades externas también será crucial. Estas proyecciones representan una oportunidad para que el país siga apostando por políticas que beneficien a la clase trabajadora y promuevan un crecimiento inclusivo en los próximos años.

