En un giro más inesperado que un plot twist de narconovela, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos retiró el 20 de marzo a César Gastelum Serrano, alias “La Señora”, de su lista de sancionados. Este operador de alto nivel del Cártel de Sinaloa, vinculado directamente con Ismael “El Mayo” Zambada, ya no enfrentará restricciones financieras ni comerciales en EE. UU., al igual que sus hermanos Alfredo y Guadalupe Candelario Gastelum Serrano, sancionados hace más de una década.
Nacido el 30 de abril de 1968 en Culiacán, Sinaloa, “La Señora” fue identificado como un pez gordo en el tráfico de cocaína a gran escala, moviendo toneladas por la ruta Colombia-Honduras-Guatemala-México hasta Estados Unidos. En Honduras, se le relacionó con políticos del Partido Nacional y con acuerdos para traficar droga durante los gobiernos de Porfirio Lobo y Juan Orlando Hernández. También tuvo nexos con Dámaso López Núñez, “El Licenciado”, y Joaquín “El Chapo” Guzmán, usando redes extensas por tierra, aire y mar, con un hermano supervisando envíos y recaudación.
Capturado el 11 de abril de 2015 en Cancún, Quintana Roo, en un operativo federal, Gastelum estaba en la lista de los más buscados por EE. UU. desde diciembre de 2014. En noviembre de 2015 fue extraditado a una Corte Federal por narcotráfico, considerado socio clave de los Hermanos Valle de Honduras. Ahora, libre de sanciones, él y sus hermanos pueden operar sin trabas financieras en suelo estadounidense.
Este movimiento de la OFAC deja más preguntas que respuestas. ¿Es una señal de redención o un resbalón que podría costar caro? Mientras “La Señora” respira aliviado, el mundo observa si esto es un punto final o el inicio de un nuevo capítulo turbio.


