¡Escándalo internacional con sabor a novela de espías! Una comisión de investigación de la ONU señaló este martes a “las autoridades rusas” por cometer crímenes contra la humanidad al deportar y trasladar por la fuerza a miles de niños ucranianos a Rusia. Sí, esto es tan serio que la Corte Penal Internacional ya emitió en 2023 una orden de arresto contra Vladimir Putin por este mismo tema. La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania, creada en 2022 tras la invasión rusa, afirma que se han confirmado 1,205 casos, aunque Kiev estima que unos 20,000 niños fueron sacados desde entonces.
Según el informe, Rusia no solo se llevó a estos pequeños, sino que tampoco facilitó su regreso. El 80% no ha vuelto a casa, y las autoridades rusas, lejos de ayudar, pusieron trabas como si fueran burócratas de pesadilla. La ONU dice que esto fue una política orquestada “al más alto nivel”, apuntando directamente a Putin. Rusia, por su parte, insiste en que los trasladó para “protegerlos” de la guerra, pero la comisión rebate que las evacuaciones deben ser temporales y justificadas por salud o seguridad, no un boleto de ida sin retorno.
Ucrania celebró el informe y, a través de su ministro de Exteriores, Andrii Sibiga, pidió a la comunidad internacional apretar las tuercas a Rusia para que los responsables paguen. Mientras, la ONU detalla que se priorizaron adopciones y custodias permanentes, dejando a familiares sin pistas del paradero de los niños.
Esto no es un juego de escondidas, sino un drama humano de proporciones épicas. La pelota está ahora en la cancha internacional: ¿habrá justicia o solo más titulares? El mundo observa, y Putin, al parecer, no tiene excusa para este guion.


