
¡Drama migratorio al rojo vivo! Un alto cargo de la agencia de refugiados de la ONU (ACNUR) rogó este jueves a Estados Unidos que no apriete las tuercas a los afganos tras el tiroteo contra dos soldados de la Guardia Nacional cerca de la Casa Blanca. El sospechoso, según medios gringos, es un afgano que trabajó con fuerzas estadounidenses en Afganistán y migró hace cuatro años.
Donald Trump, fiel a su estilo, condenó el ataque como un “acto atroz” y ordenó “reexaminar” la situación de todos los afganos llegados durante la era Biden. Pero Arafat Jamal, jefe de ACNUR en Kabul, salió al quite desde Bruselas, donde se reunía con funcionarios europeos. “Condenamos este crimen si se confirma, pero espero que no afecte a otros afganos, solicitantes de asilo o refugiados”, dijo, preocupado por cómo los medios machacan el origen del atacante. Teme que esto manche la imagen de afganos que apoyaron lealmente a EE. UU. durante su presencia en Afganistán.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, reveló que el sospechoso llegó bajo un programa de Biden para ayudar a afganos que colaboraron con estadounidenses tras el regreso de los talibanes en 2021. Ahora, con Trump al mando, la política migratoria parece un reality donde nadie sabe quién se salva y quién se va.
Jamal insiste en no generalizar, como pedir que no juzguen a todo un equipo por un jugador que mete autogol. ¿Escuchará EE. UU. este llamado a la calma, o se vendrá una tormenta antiinmigrante? Esto está más cargado que un celular al 1% en medio de una llamada importante.

