
¡El agua es del pueblo y no se vende, aunque suene a eslogan de campaña! En el marco de la “Operación Caudal”, el Gobierno del Estado de México, a través de la Comisión del Agua (CAEM) y junto a la Fiscalía General de Justicia (FGJEM), devolvió 13 pozos comunitarios a sus legítimos dueños: las comunidades y municipios. Un verdadero final feliz para un culebrón hídrico que ya llevaba demasiados capítulos.
Beatriz García Villegas, Vocal Ejecutiva de la CAEM, fue clara como el agua al declarar que esta acción refleja el compromiso de garantizar justicia hídrica y transparencia. “Estamos regresando el agua al pueblo, no para que se haga negocio con ella”, afirmó, casi como si estuviera regañando a un vecino que riega el jardín con manguera de contrabando. Estos pozos, ubicados en municipios como Amecameca, Ixtapaluca, Toluca y Texcoco, serán operados por representantes comunitarios u organismos municipales, asegurando que el líquido llegue a los hogares y no a los bolsillos de algún vivillo.
La restitución llegó tras resoluciones de la Fiscalía que confirmaron la propiedad legal de los pozos, aunque las investigaciones sobre irregularidades pasadas siguen abiertas, como una serie de misterio sin resolver. Se prohibió estrictamente comercializar el agua y exceder los volúmenes permitidos, porque aquí no se juega con el recurso más valioso, aunque algunos lo traten como si fuera criptomoneda.
Con esto, el Estado de México promete una nueva era de orden y equidad en la gestión del agua, priorizando el bienestar colectivo sobre intereses privados. ¿Será que por fin el agua fluya sin dramas? Mientras tanto, los mexiquenses celebran este chorro de esperanza, esperando que no se seque pronto.

