
¡Un grito de alerta resonó en Ginebra, Suiza, durante la 11ª Conferencia de las Partes (COP11) del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT)! Organizaciones de la sociedad civil de México, América Latina y otros países, como Salud Justa Mx, ACT Brasil, Fundación Anaás y Coalición América Saludable, exigieron políticas públicas estrictas contra la industria tabacalera y los vapeadores, denunciando su impacto en la salud pública, especialmente entre jóvenes.
Frente a la sede de las Naciones Unidas, los colectivos realizaron un impactante performance: un pulpo gigante emergiendo de una cajetilla de cigarros atrapaba a un joven con sus tentáculos, simbolizando cómo la industria encierra a miles en la adicción. Con esto, pidieron detener los avances de las tabacaleras en nuevos productos como vapeadores, cuya mercadotecnia, según denuncian, apunta directamente a adolescentes. Yahaira, de Salud Justa, afirmó: “La COP es una oportunidad para que las tabacaleras paguen. La salud debe estar por encima de cualquier negocio. ¡Alto a las tabacaleras!”.
Las organizaciones también alertaron sobre las declaraciones de St. Kitts and Nevis en la COP11, acusándolas de promover una falsa “reducción de daños”, un discurso alineado con la retórica corporativa de la industria, visto antes en la COP10 y otros foros. Por otro lado, la ministra de Salud de Uruguay, Cristina Lustemberg, vinculó la lucha antitabaco con la protección ambiental, destacando que la justicia climática y sanitaria van de la mano, y llamó a la juventud a liderar esta batalla contra las estrategias tabacaleras.
En contraste, Nueva Zelanda recibió el “Cenicero”, un reconocimiento negativo por presentar su plan de control del tabaco como exitoso, cuando en realidad revirtió reformas pioneras desde la COP10. ¿Lograrán estas voces frenar a la industria? Esto está más encendido que una protesta en plena plaza.

