¡Esto está más caliente que un mole poblano! El PAN en Puebla anda con la antena parada tras las declaraciones de Ricardo Monreal, coordinador de los diputados de Morena, quien el 6 de marzo soltó una bomba en conferencia de prensa en la capital del estado. ¿Qué dijo? Insinuó que un exgobernador local habría ordenado un asesinato. Sí, así, como si estuviera chismeando en una taquería.
La dirigencia panista, encabezada por Genoveva Huerta y Mario Riestra Piña, no se quedó con los brazos cruzados. En un oficio dirigido a Morena, exigieron que Monreal explique sus palabras, que podrían tener implicaciones legales por encubrimiento, según el Código Penal Federal. Esto revive el doloroso caso de 2018, cuando la gobernadora Martha Erika Alonso y el senador Rafael Moreno Valle murieron el 24 de diciembre al caer su helicóptero. ¿Coincidencia o algo más oscuro? El PAN quiere respuestas, no rumores.
Monreal, en plan de “uy, se me escapó”, dijo: “Yo no creo que haya gobernadores, raro, bueno sí, el que estaba aquí… aquél que mandó asesinar a…”, para luego reírse y cambiar de tema. Riestra Piña, indignado, señaló que tirar acusaciones sin pruebas es irresponsable y que los poblanos merecen respeto y claridad. Si hay algo que saber sobre el trágico 2018, que lo diga frente a todos.
Mientras, recordamos las palabras de AMLO tras el accidente, prometiendo investigar las causas y dar la verdad. El entonces líder del PAN, Marko Cortés, también lamentó la pérdida. Ahora, la pelota está en la cancha de Monreal: ¿hablará claro o seguirá con el misterio digno de una novela de intriga?


