¡Panamá se pone los guantes de boxeo! El presidente José Raúl Mulino advirtió este jueves que su país no “se va a dejar amenazar” por nadie, en medio de una bronca con China tras la anulación de un contrato que permitía a una empresa hongkonesa operar dos puertos clave del Canal de Panamá. Aunque Mulino espera que el conflicto no escale, el ambiente está más cargado que un barco en plena travesía.
La chispa saltó hace una semana cuando la Corte Suprema panameña declaró “inconstitucional” la concesión de Panama Ports Company (PPC), filial de CK Hutchison Holdings, que desde 1997 gestiona los puertos de Balboa y Cristóbal. El fallo, que anula una renovación de 25 años hecha en 2021, argumenta que el contrato favorecía desproporcionadamente a la empresa y perjudicaba al Estado. China, furiosa, advirtió a través de su Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao que Panamá pagará “un alto precio”, y según Bloomberg, Pekín ordenó a sus empresas estatales pausar nuevos proyectos con el país centroamericano.
Mulino, en rueda de prensa, defendió la dignidad de Panamá y calificó el fallo como “definitivo”, instando a China a acatarlo. Rechazó acusaciones de hostigamiento contra Hutchison y aseguró que no hay campaña estatal en su contra. Mientras, PPC planea impugnar la sentencia ante la Cámara de Comercio Internacional en París, alegando “graves daños”. Por ahora, la danesa Maersk asumirá temporalmente los puertos.
Sumen a esto las presiones de Donald Trump, quien amenazó con recuperar el canal por estar “bajo control” de Pekín. China, por su parte, promete defender a sus empresas. ¿Se calmarán las aguas o esto será un bloqueo comercial? Panamá navega en un mar de tensiones más revuelto que el Pacífico en tormenta.


