El Partido del Trabajo (PT) salió al quite para defender su honor y, de paso, sus Centros de Desarrollo Infantil (Cendis), negando rotundamente que sean usados como caramelos para negociar en la gran mesa de la política mexicana. Según la dirigencia nacional, los 81 Cendis que operan en 15 estados son tan públicos como un parque en domingo, y sus recursos, administrados por gobiernos federal y estatales, no se tocan ni con pinzas de contrabando.
El PT se quejó de una supuesta campaña de desprestigio en su contra, recordando que en 2018, tras apoyar a Andrés Manuel López Obrador, sufrieron un bombardeo mediático orquestado por el gobierno de Enrique Peña Nieto. Acusaciones de mal uso de fondos de los Cendis volaron como confeti, pero un juez finalmente dijo “no hay caso” y archivó el drama. Ahora, el partido insiste en que sus centros no son monedas de cambio, sino bastiones de educación infantil, no de trueques políticos.
La Comisión Ejecutiva Nacional del PT aprovechó para dar un discurso épico sobre la democracia, recordando las luchas, represiones y desapariciones que marcaron las reformas de 1977 y 1996. Juraron no permitir retrocesos ni el regreso de un sistema de partido único como el que reinó de 1929 a 2018. También renovaron su lealtad a Claudia Sheinbaum y a la Cuarta Transformación, prometiendo pelear por la justicia social.
En un cierre digno de un mitin, el PT llamó a la unidad y a defender los intereses del pueblo. ¿Convencidos? Bueno, al menos su comunicado tiene más pasión que una telenovela en horario estelar.


