
¡Esto no es un chiste de mal gusto, es real! Un interno del Centro Penitenciario de Aguaruto en Culiacán, Sinaloa, fue atendido por un ardor ocular el 5 de enero de 2025, pero en lugar de gotas, le echaron pegamento Kola Loka en ambos ojos. Sí, leyeron bien: ¡pegamento! La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) denunció esta barbaridad y emitió una recomendación a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).
El recluso del módulo 28-B acudió al área médica por un malestar que le impedía ver bien. El “especialista” de turno, en un error digno de una comedia absurda, le aplicó pegamento, dejándolo incapaz de abrir los ojos. Fue trasladado de urgencia al Hospital General de Culiacán, pero ahí no había oftalmólogo, así que lo mandaron al Hospital Civil. La constancia médica, registrada a las 12:10 horas, confirma el disparate: hiperemia, ardor, lagrimeo y, por si fuera poco, Kola Loka como “tratamiento”.
El pobre hombre terminó con un dolor de cabeza infernal, y solo una inyección pudo calmarlo. La CEDH, indignada, señaló que se violaron sus derechos humanos, incluyendo la protección a la salud y la legalidad. En su recomendación del 29 de agosto de 2025, exigieron un procedimiento administrativo contra el médico, cursos de capacitación para el personal y reparación del daño al afectado.
¿Y la SSP? Su titular dice que “desconoce el caso”, aunque promete mejoras en la atención médica de los penales. Mientras, uno se pregunta: ¿qué sigue, curar fracturas con cinta adhesiva? Esperemos que este pegajoso incidente sea una lección, porque nadie merece que le peguen los párpados… literalmente.

