
¡Agárrense, que los penales de Sinaloa están más descontrolados que un partido de barrio! El Consejo Estatal de Seguridad Pública (CESP) advirtió que los centros penitenciarios, lejos de ser espacios seguros, se han convertido en “campos de batalla” entre facciones del Cártel de Sinaloa. Miguel Calderón Quevedo, coordinador del CESP, señaló que la autogobernanza en los reclusorios, especialmente en el Penal de Aguaruto en Culiacán, es un problema añejo y crítico.
“El conflicto, que lleva más de un año en Sinaloa, tiene varios frentes, y uno es el Penal de Aguaruto, dividido en dos áreas controladas por internos de Los Chapitos y La Mayiza”, explicó Calderón a medios. Aseguró que la situación es tan grave que los reos “no se fugan porque no quieren”, dado el control interno de estas facciones, ligadas a los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán y al hijo de Ismael “El Mayo” Zambada. Recordó eventos clave como el Culiacanazo de 2019 y enfrentamientos en 2023, que consolidaron este poder criminal.
Revisiones recientes han hallado armas, objetos prohibidos y explosivos en los penales, además de riñas mortales. El 17 de octubre de 2025, un choque en Aguaruto dejó un muerto y tres heridos. Calderón propuso cerrar este penal por su infraestructura obsoleta, pero reconoció limitaciones presupuestales: “Necesitamos cerrarlo y abrir uno nuevo, aunque el dinero no alcanza. Al menos, deberíamos aplicar reingeniería”.
Como alternativa, sugirió reconfigurar operaciones, tomando como ejemplo el cierre del Penal de Topo Chico en Nuevo León. Así que, mientras los penales sigan siendo ring de cárteles, ¿logrará Sinaloa recuperar el control o seguirán siendo zona de guerra? ¡Urge una solución, compas!

