Si creías que la tensión no podía escalar más, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, anunció este martes que los ataques contra Irán serán los más intensos desde que Washington inició esta guerra hace 10 días. “Hoy será nuestro día más feroz dentro de Irán”, soltó en una conferencia de prensa, como si estuviera promocionando una película de acción. Aclaró que Donald Trump tiene el pie en el acelerador y decide el ritmo del conflicto, dejando claro quién manda en esta partida de ajedrez explosiva.
Entre los objetivos está aniquilar la marina iraní, atacada con todo el arsenal: artillería, cazas, bombarderos y misiles desde el mar, según el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor. Mientras, Irán amenaza con bloquear las exportaciones de petróleo por el Golfo durante la guerra, lo que provocó una respuesta de Trump de “muerte, fuego y furia” si Teherán toca el crudo. Caine afirmó que las fuerzas de EE. UU. están cazando buques minadores e instalaciones de minas iraníes para evitar que cierren el tráfico marítimo.
Hegseth acusó a Irán de jugar sucio, moviendo lanzacohetes a zonas civiles cerca de escuelas y hospitales para complicar los ataques. “Así operan”, dijo con tono de villano de cómic. Sin embargo, se negó a hablar de una explosión al inicio del conflicto que, según Irán, destruyó una escuela en Minab y mató a más de 150 personas. ¿Casualidad o estrategia de silencio?
Esto pinta como un juego de alto riesgo donde nadie cede. Con bombardeos intensificados y amenazas cruzadas, el Golfo parece más un ring de boxeo que una ruta comercial. ¿Quién pegará el próximo golpe? Solo Trump y su “acelerador” lo saben.


