El Congreso de Perú está que arde: 78 firmas han convocado una sesión de urgencia para debatir la vacancia de José Jerí, presidente interino desde octubre de 2025, por “incapacidad moral permanente”. Si prospera, Perú sumaría su octavo mandatario desde 2011. ¿Gobierno o carrusel de circo?
La moción, impulsada por Segundo Montalvo de Perú Libre, acusa a Jerí de reuniones sospechosas con Zhihua Yan, un empresario chino contratista del Estado. Según la prensa, hubo dos encuentros clandestinos: uno el 26 de diciembre en un restaurante de Lima, donde Jerí llegó con capucha de sudadera como si fuera un villano de película barata, y otro el 6 de enero en una tienda del empresario, recién clausurada por las autoridades. La moción lo pinta como un maestro del disfraz, engañando a transeúntes, y critica su gestión en seguridad ciudadana, con delitos como extorsión y sicariato al alza, además de líos con Petro-Perú.
Fernando Miguel Rospigliosi Capurro, presidente del Congreso, tiene 15 días para llamar al Pleno. Mientras, la Fiscalía investiga a Jerí por tráfico de influencias, aunque su inmunidad lo protege hasta el fin de su mandato. Él admite que fue un “error” reunirse fuera de Palacio, pero niega delitos y acusa a sus rivales de sabotear las elecciones del 12 de abril. “No renunciaré, no soy un bandido de telenovela”, aseguró.
Perú lleva una década en crisis, con presidentes que duran menos que un meme viral: de Ollanta Humala a Dina Boluarte, pasando por el fugaz Manuel Merino con sus cinco días de gloria. ¿Caerá Jerí o resistirá este reality político? Esto está más enredado que un culebrón a las tres de la tarde.


