
¡Agárrense, que se viene el drama económico! Gustavo Petro, presidente de Colombia, soltó la bomba en el Consejo de Ministros: si el Congreso no aprueba su reforma tributaria, el país podría caer en un ‘default’ más feo que olvidarse de pagar el Netflix. Su plan es evitar el desastre, pero necesita ayuda.
La idea de Petro es simple, aunque suena como un guion de telenovela: gravar a los más ricos para tapar el hueco fiscal y reducir el coste de la deuda. “Si el Congreso se porta bien, solo los de yate pagan más”, dijo, mientras el déficit fiscal crece como la cuenta de un bar en fin de semana. Sin nuevos ingresos, asegura, Colombia no saldrá del hoyo, y la tasa de interés seguirá siendo la villana de la historia.
Además, Petro le tiró dardos al Banco de la República por mantener los intereses en un 9.25%, como si fueran guardianes de un tesoro que nadie puede tocar. Según él, su equipo está luchando por superar este déficit y lograr crecimiento, aunque el Banco parezca más interesado en jugar al Monopoly que en ayudar. La reforma, bautizada como Ley de Financiamiento, busca recaudar 16 billones de pesos (unos 3,704 millones de euros) para el presupuesto de 2026.
En resumen, Petro está en modo “salvemos el barco” mientras el Congreso decide si le pasa el salvavidas o lo deja naufragar. ¿Será este el episodio en que Colombia esquiva el iceberg financiero, o terminaremos todos pidiendo prestado para el café? Esto está más tenso que un reality de eliminación.

