¡Quién lo diría! Gustavo Petro y Donald Trump, en una llamada nocturna el miércoles, decidieron dejar las peleas de Twitter y unirse para darle un coscorrón al ELN, la guerrilla que tiene a Colombia como su patio de juegos. El ministro del Interior, Armando Benedetti, soltó la bomba en Blu Radio: ambos mandatarios planean “acciones conjuntas” contra estos rebeldes que operan en la frontera con Venezuela.
Tras tensiones más calientes que un asado en verano, con bombardeos gringos en Caracas y la captura de Nicolás Maduro, esta llamada fue como un balde de agua fría. Petro y Trump bajaron el tono, y el colombiano hasta aceptó una invitación a Washington. Según Benedetti, Petro pidió a Trump “golpear duro” al ELN en la frontera, esa línea porosa de 2,200 kilómetros donde los guerrilleros juegan al escondite entre narcotráfico y minería ilegal. Al parecer, Venezuela a veces ayuda y a veces se hace la loca, como un vecino que presta azúcar solo cuando le conviene.
El ELN, que no se cansa de ataques y secuestros, tiene a Petro con los nervios de punta desde que las negociaciones de paz se fueron al carajo en 2022. Ni el “paro armado” de diciembre, confinando civiles, ni la masacre en el Catatumbo hace un año, con un centenar de muertos y miles desplazados, han ayudado. Benedetti insiste en atacar su retaguardia en Venezuela mientras los enfrentan en Colombia.
¿Podrán Petro y Trump, cual dúo de película de acción, ponerle fin a esta guerrilla? Esto pinta más loco que un reality show, pero con menos glamour y más barricadas. Por ahora, la frontera sigue siendo el Salvaje Oeste, y todos cruzan los dedos.


