
¿Policías municipales protegiendo a criminales? En Atoyac, Veracruz, once agentes fueron vinculados a proceso por incumplimiento de deber y ejercicio indebido del servicio público tras un operativo en el bar Potrero Nuevo el 27 de octubre de 2025. Imaginen la escena: balazos, caos, y ellos mirando desde lejos como si fuera un reality show.
El enfrentamiento con presuntos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) dejó cuatro muertos, incluyendo a una mujer, y tres agentes heridos. Mientras las fuerzas estatales y federales se jugaban el pellejo, los policías locales, liderados por un supuesto “no me meto en pleitos ajenos”, brillaron por su ausencia. La Fiscalía General del Estado de Veracruz (FGEV) no se anduvo con rodeos: los acusó de posible colusión con los narcos. Los implicados, desde Francisco “N” hasta Axel Baltazar “N”, ahora vacacionan en el Centro Penitenciario de Amatlán, en La Toma, bajo prisión preventiva. Algunos, como Juan Carlos “N”, hasta sumaron cargos por delitos contra la salud. ¡Qué multitasking!
El objetivo era capturar a José Eduardo “N”, alias “El Mata Novias”, un encantador jefe de plaza del CJNG en las Altas Montañas, conocido por feminicidios, extorsión y más. Murió en el tiroteo, pero su legado de caos sigue vivo. ¿Y los policías municipales? Algunos huyeron más rápido que un influencer evadiendo impuestos. La comandancia quedó vacía, como si hubieran visto un aviso de “auditoría sorpresa”.
Ahora, fuerzas federales y estatales controlan Atoyac, mientras la FGEV busca a los prófugos. ¿Moraleja? Si el deber llama, al menos contesta, aunque sea para decir “estoy ocupado viendo Netflix”. Esto no es un drama de bar, es una comedia de errores que nos cuesta caro.

