¡Portugal entra al juego de las bases, pero con reglas claras! El ministro de Asuntos Exteriores, Paulo Rangel, confirmó que autorizaron a Estados Unidos usar la base aérea de Lajes, en las Azores, el viernes pasado, justo antes del ataque a Irán. Eso sí, recalca que todo fue más limpio que un silbato de árbitro.
Rangel explicó en CNN Portugal que, hasta ese día, existía un régimen de “autorización tácita” anual: aviones de más de 50 países, incluidos los de EE. UU., podían sobrevolar o aterrizar si Portugal no respondía en 24 horas. “No sabíamos de la operación militar. Todo se hizo conforme a los procedimientos legales. EE. UU. siempre informó de dónde venían, a dónde iban y qué cargaban”, aseguró. El acuerdo de Lajes permite autorizaciones fuera de operaciones de la OTAN o internacionales, y Rangel jura que tienen “garantía absoluta” de que ningún ataque salió desde Azores. “No participamos en nada ofensivo”, insistió, como si fuera un pacifista en una convención de tanques.
Tras el ataque a Irán, EE. UU. pidió una nueva autorización bajo acuerdos bilaterales, y Portugal la concedió con tres condiciones, consultadas con líderes de oposición y presidentes saliente y electo. Primero, que sea una respuesta defensiva o de retaliación; segundo, que cumpla con necesidad y proporcionalidad; y tercero, que solo apunte a objetivos militares, todo sacado del Derecho Internacional como si fuera un manual de instrucciones. Sin embargo, Rangel se lavó las manos sobre si EE. UU. cumple esos criterios. “Esa no es la cuestión”, zanjó.
En resumen, Azores fue un pit stop, no un campo de batalla. ¿Será Portugal el amigo que presta la casa, pero no se mete en la fiesta? ¡Que no le salpique el drama!


