La operación «cicatriz» quedó archivada en Oaxaca, donde el Partido del Trabajo y Morena protagonizan pleito digno de reality show. Por un lado, mantas exhiben a legisladores petistas que traicionaron la revocación de mandato del Plan B de la Reforma Electoral. Por el otro, Benjamín Robles, dirigente estatal del PT, exhibe al gobernador Salomón Jara llamándolo «presunto narcogobernador» y acusándolo de entrometerse ilegalmente en elecciones 2027 usando recursos públicos para repartir mensajes en medios afines. Robles pregunta en video: «¿Alguien le pone un alto?», autoproclamando al PT como único partido digno que le hace frente al «peor gobernador en la historia de Oaxaca». La dignidad petista brilla tanto que hasta ellos mismos la ven.
Robles compartió clip de conferencia de Claudia Sheinbaum donde cuestionan presunta injerencia de Jara en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, vaticinando que el gobernador hará caso omiso del mensaje presidencial: «Es un ignorante corrupto que lo único que desea es el motín. Está violentando el proceso universitario, pero la comunidad no lo permitirá. Es momento de que le pongan un alto al usurpador». Palabras con ternura y diplomacia nivel cero.
Tras la revocación de mandato en Oaxaca, el PT acusó fraude mostrando fotos de Robles sosteniendo boleta marcando «Que se revoque el mandato por pérdida de confianza». Desde entonces denuncia que representantes de casilla son sobornados con dinero o amenazados, y que urnas son «manipuladas y embarazadas» (sí, embarazadas, como si las urnas procrearan votos fantasma). Mientras Morena y PT pelean públicamente, Oaxaca observa el espectáculo preguntándose si algún día estos dos harán las paces o si necesitan terapia de pareja política.


