¡Putin entra al ring de la diplomacia! Este lunes, el presidente ruso habló por teléfono con los líderes de Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Qatar, ofreciendo los buenos oficios de Moscú con Irán para calmar las aguas en Oriente Medio tras los ataques de EE. UU. e Israel, que calificó de “agresión descarada”. El Kremlin no se anda con rodeos y condena la ofensiva, mientras mantiene contacto permanente con Teherán.
En las llamadas, Putin criticó duramente los bombardeos, buscando posicionarse como un puente de diálogo. Con el presidente de EAU, Mohammed bin Zayed Al Nahyan, se ofreció a transmitir quejas a Irán y ambos coincidieron en la urgencia de un alto el fuego y volver a la diplomacia, como si fuera una terapia de pareja para naciones enojadas. Con el emir de Qatar, jeque Tamim bin Hamad al-Thani, expresó preocupación por la escalada y el riesgo de que más países se sumen al caos. Al rey de Baréin, Hamad bin Isa Al Khalifa, le aseguró que Rusia está lista para hacer todo por estabilizar la región.
La relación estratégica de Moscú con Irán es clave para su influencia en Oriente Medio, aunque se tambaleó tras la caída de Bashar al-Asad en Siria hace 15 meses. Mientras los estados árabes del golfo, aliados de EE. UU., sufren ataques iraníes con drones y misiles desde el sábado, Rusia se beneficia del alza del petróleo y de que Washington desvíe su mirada de Ucrania, aunque no le encanta un mundo donde EE. UU. domine solo.
¿Logrará Putin ser el pacificador o solo es otro actor en este drama geopolítico? Esto está más enredado que un guion de intriga internacional.


