¡Horror en Jalisco! El 5 de marzo de 2025, el hallazgo del Rancho Izaguirre en Teuchitlán reveló un centro de reclutamiento y adiestramiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), destapado por el colectivo Guerreros Buscadores tras una denuncia anónima. Este predio de más de 10 mil metros cuadrados en La Estanzuela expuso una red criminal que operó años con complicidad institucional, dejando un rastro de terror.
En el sitio se encontraron más de 1,800 prendas, zapatos, mochilas y restos calcinados, además de estructuras de entrenamiento. Aunque la Guardia Nacional intervino en septiembre de 2024, liberando a dos víctimas y deteniendo a diez, no hallaron entonces lo que los buscadores descubrieron después. La Fiscalía General de la República (FGR) tomó el caso por su magnitud, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum anunció una base forense única y cifras mensuales de desaparecidos. La FGR señaló al exalcalde José Ascensión Murguía Santiago por usar recursos públicos para proteger el rancho y decidir quién vivía o moría en el reclutamiento.
Testimonios de sobrevivientes como Néctar, captada por falsas ofertas en TikTok, describen un infierno de violencia sistemática, castigos brutales y aislamiento total. Jóvenes eran atraídos con promesas de trabajo, solo para ser incomunicados y adiestrados bajo terror. José Gregorio “El Lastra” y Alma Rosa “La Leona” lideraban la captación y el horror. En julio de 2025, diez implicados recibieron condenas de hasta 131 años, aunque apelaciones redujeron las penas.
Familias de desaparecidos exigen acceso a las pertenencias halladas, enfrentando trabas burocráticas y desconfianza. Con más de 125 mil desaparecidos en México, y 15 mil en Jalisco, el caso del Rancho Izaguirre es un grito de dolor. ¿Justicia? Más bien parece un laberinto sin salida mientras el CJNG sigue tejiendo su red.


