El empresario Raúl Rocha Cantú, copropietario de Miss Universo, está en el ojo del huracán. El 15 de diciembre, un juez federal de Querétaro emitió una nueva orden de aprehensión contra él por presunta delincuencia organizada, tráfico de armas y huachicol. Antes, Rocha intentó evadir la cárcel como testigo protegido, admitiendo ante la FGR haber invertido 4.2 millones de pesos en dos operaciones de contrabando de combustible con Jacobo Reyes León, alias “El Yeicob”, a finales de 2024, recibiendo 1.2 millones de ganancias. Insistió que solo fue inversionista, sin rol operativo.
Aunque una orden previa fue cancelada el 19 de noviembre de 2025, la situación dio un giro: las autoridades descubrieron que Rocha proporcionó un “domicilio irregular” nunca habitado, carece de arraigo en México, tiene múltiples propiedades, viaja frecuentemente al extranjero y usa contactos para ocultar su identidad. El juez determinó que intenta evadir la justicia, según reportes de Latinus, El Universal y Reforma.
En paralelo, Rocha y Miss Universo anunciaron el traslado de su sede de México a Nueva York, citando “incertidumbre jurídica, inseguridad y ataques políticos”. Esto, mientras enfrenta bloqueos de cuentas, revocación de su estatus consular en Guatemala y líos judiciales en Tailandia junto a su socia Anne Jakrajutatip. ¿Coincidencia? Difícil creerlo.
Además, “El Yeicob”, detenido el 15 de diciembre y enviado a El Altiplano por delincuencia organizada y otros cargos, era el operador clave de una red de huachicol y armas vinculada al CJNG y La Unión Tepito, con rutas desde Guatemala hasta la CDMX. La FGR sigue tras Rocha, cuya corona de Miss Universo parece más un casco de fugitivo. ¿Logrará escapar del foco judicial o solo está comprando tiempo?


