
La proyección gratuita del concierto de Juan Gabriel de 1990 en el Zócalo de la Ciudad de México, realizada el sábado pasado, rompió récords con más de 170 mil asistentes, según la Secretaría de Cultura de la CDMX y Netflix. Este evento, que mostró al Divo de Juárez junto a la Orquesta Sinfónica Nacional, superó el anterior récord de 70 mil personas en 2024 para la proyección de “Mis 40 en Bellas Artes” de 2013, que desbordó la Cineteca Nacional.
El interés masivo coincide con el éxito de la docuserie «Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero» de María José Cuevas en Netflix, que lidera el ranking en México y ocupa el sexto lugar global con 1.8 millones de visualizaciones y 7.4 millones de horas reproducidas. El Zócalo no es nuevo para Juan Gabriel; en 2013, reunió a 70 mil personas antes del Grito de Independencia, en uno de sus conciertos más multitudinarios.
Su legado musical sigue vivo con himnos como “Querida”, un éxito internacional de los 80, y “Amor Eterno”, asociado al duelo. “No tengo dinero” marcó su ascenso en los 70, mientras “Hasta que te conocí” y “El Noa Noa” capturan emociones y celebración. Canciones como “Te lo pido por favor”, “Yo no nací para amar” y “Se me olvidó otra vez” permanecen en el corazón del repertorio romántico hispanohablante.
Porque, seamos sinceros, 170 mil almas cantando a Juan Gabriel en el Zócalo no es solo un récord, es un testamento de su inmortalidad. ¿Seguirá su legado rompiendo barreras? El Divo sigue reinando.

