¡Pelea de titanes en Washington! Los republicanos, dueños del Congreso, le pusieron un alto este jueves a una resolución demócrata que buscaba cortarle las alas militares a Donald Trump en su cruzada contra Irán. La movida, más simbólica que un sticker de “paz y amor”, fue bloqueada en la Cámara de Representantes mientras la mayoría de los legisladores están de vacaciones, lejos del caos capitalino.
Los demócratas, liderados por Hakeem Jeffries en la Cámara Baja, querían gritar su rechazo a la guerra que Trump desató el 28 de febrero sin pedir permiso ni pasar por el Congreso, como quien pide pizza sin consultar al roommate. Pero la moción se estrelló en una sesión exprés más corta que un TikTok. Aunque algunos trumpistas del ala aislacionista MAGA también reniegan de esta ofensiva, no se unieron a los demócratas para limitar al presidente. ¿Lealtad o estrategia? Eso está más turbio que un café de gasolinera.
Con el margen republicano en la Cámara más ajustado que un jeans después de Navidad, los demócratas sueñan con que unos pocos republicanos traicionen filas la próxima semana, cuando el Congreso reabra. Si eso pasa, el texto podría colarse. En el Senado, Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata, también prepara un contraataque con una votación pronto. La Constitución dice que solo el Congreso declara guerras, pero presidentes como Clinton en Serbia (1999) y Obama en Libia (2011) han jugado a los generales sin declaración formal. Una ley de 1973 permite acciones por “amenaza inminente”, pero exige autorización si duran más de 60 días.
¿Lograrán los demócratas frenar a Trump o seguirá este juego de poder más enredado que un cable de audífonos? La guerra, literal y política, está servida.


