
¡La revocación de mandato está más caliente que un debate en sobremesa familiar! En su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que decidir si los gobernadores enfrentan este proceso es asunto de los Congresos locales y los ciudadanos de cada estado. Ella, con las manos más limpias que un árbitro imparcial, aseguró que no meterá cuchara en las entidades, aunque reconoce que muchos mexicanos lo piden a gritos.
Sheinbaum explicó que la revocación presidencial ya está definida, pero para los gobernadores depende de las constituciones estatales. “Que el pueblo de cada estado decida”, dijo, mencionando que lugares como Oaxaca e Hidalgo ya lo han planteado. Mientras tanto, abrió la puerta a que los legisladores locales escuchen las protestas y actúen según la voluntad popular, como si fuera un reality show de política.
El drama se encendió con Xóchitl Gálvez, exsenadora y excandidata opositora, quien en un video en X acusó que adelantar la consulta de revocación a 2027 solo busca beneficiar a Morena en las elecciones intermedias. Según ella, es un truco para que Sheinbaum aparezca en las boletas y use recursos públicos a favor de su partido. La presidenta contraatacó, negando cualquier favoritismo y aclarando que la idea nació dentro de Morena. Invitó a la oposición a debatir, sugiriendo que coincidir la consulta con las intermedias ahorraría recursos y fortalecería la democracia.
Sheinbaum también recordó que la revocación ya es legal en México, aunque solo se aplicó en 2022. Si la oposición teme su popularidad, ¿por qué tanto ruido? Este culebrón político promete más capítulos, así que saquen las palomitas, porque la democracia mexicana está escribiendo su propia telenovela.

