
¡Agárrense los sombreros, cariocas! Río de Janeiro acaba de protagonizar la operación policial más letal de su historia, con al menos 60 almas diciendo adiós este martes, todo para «limpiar» las calles antes de la cumbre climática COP30. ¿Coincidencia? Más bien parece un guion de Hollywood con presupuesto de fuegos artificiales.
Resulta que la policía, con 2,500 efectivos y 32 tanques que parecen sacados de un videojuego, irrumpió en las favelas de Alemao y Penha para desmantelar al temido Comando Vermelho. El gobernador Claudio Castro, con pose de superhéroe de cómic, tuiteó que están “firmes contra el narcoterrorismo”. Claro, con más balas volando que en un western, lograron detener a 56 sospechosos y cumplir 250 órdenes de detención. Pero el costo fue más alto que un boleto VIP para ver a Kylie Minogue, quien, por cierto, estará en Río la próxima semana para el Premio Earthshot junto al príncipe Guillermo y Sebastian Vettel.
Mientras tanto, la vida cotidiana se fue al carajo: 50 escuelas y centros de salud cerraron, y los autobuses cambiaron rutas para no convertirse en coladores. Todo esto, dicen las autoridades, para que Río brille como sede de la cumbre C40 y los preparativos de la COP30 en Belem, del 10 al 21 de noviembre. Porque nada dice “cuidemos el planeta” como un tiroteo épico.
En fin, Río sigue siendo el rey del drama: un día es carnaval, otro es campo de batalla. ¿Qué sigue? ¿Un reality show de policías vs. narcos en vivo? Estaremos atentos, con casco y chaleco antibalas, por si acaso.
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