En un movimiento que parece sacado de una película de espías de la Guerra Fría, Rusia planea enviar crudo y combustible a Cuba en un futuro próximo, según informó el periódico Izvestia citando a la embajada rusa en La Habana. Con la isla comunista al borde del colapso por la escasez de combustible, Moscú se pone la capa de salvador.
Cuba está en apuros desde que Estados Unidos cortó los suministros de petróleo, dejando a la isla más seca que un desierto. Las aerolíneas internacionales ya fueron advertidas: no hay gasolina para aviones, punto. Antes, Venezuela era el gran proveedor, pero desde mediados de diciembre, Washington bloqueó esas exportaciones, y ahora Cuba mira al cielo esperando un milagro. O, en este caso, un barco ruso. Un diplomático de la embajada confirmó que el petróleo llegará como “ayuda humanitaria”, recordando que la última entrega fue en febrero de 2025 con 100,000 toneladas métricas.
El Kremlin, siempre misterioso, no confirmó ni desmintió, solo dijo que está “en contacto” con La Habana. Cuando le preguntaron si EE. UU. podría subir aranceles a productos rusos por este gesto, Dmitri Peskov básicamente se encogió de hombros: “No tenemos mucho comercio con ellos de todos modos”. Rusia acusa a Washington de querer “asfixiar” a Cuba y promete solidaridad con la isla y Venezuela, mientras suspende vuelos a Cuba tras evacuar a sus turistas.
Así que, mientras Cuba se queda sin gasolina y sin paciencia, Rusia prepara su jugada. ¿Será un tanque de combustible o un tanque de guerra fría recargado? Solo el tiempo, y tal vez un buen vodka, lo dirán.


