¡Drama en el desierto! Rusia, Ucrania y Estados Unidos cerraron este jueves su segunda ronda de negociaciones en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, con un intercambio de prisioneros que parece sacado de una película de espías. Mientras, la paz sigue más lejos que un oasis en medio de la nada.
El gran titular es que 157 prisioneros rusos y 157 ucranianos volvieron a casa, un total de más de 300 almas liberadas en cuestión de horas. El enviado gringo, Steve Witkoff, aplaudió las charlas “detalladas y productivas”, mientras Rusia celebró también la liberación de tres ciudadanos “detenidos ilegalmente”. Sus militares, ahora en Bielorrusia, reciben atención psicológica y médica, probablemente para procesar este culebrón. Volodimir Zelenski, presidente ucraniano, presumió de traer de vuelta a soldados, sargentos, oficiales y civiles, muchos capturados desde el arranque de la guerra en 2022. Un respiro en medio del caos.
Pero no todo es confeti y aplausos. Sobre un acuerdo de paz para frenar la invasión rusa, a semanas del cuarto aniversario del conflicto, el panorama está más estancado que un coche sin gasolina. Witkoff admitió que queda “mucho por hacer”, aunque promete “avances provisionales” pronto. Rusia, con su asesor Kirill Dimitriev, habla de “progresos positivos” sin soltar prenda, y aprovecha para señalar a los “belicistas” de Europa y Reino Unido como los Grinch de la negociación. Zelenski, más crítico, lamentó que no haya resultados tangibles para acabar la guerra, aunque valora que el diálogo siga, entre alarmas antiaéreas y ataques rusos.
¿Próxima reunión? Tal vez. ¿Fin del conflicto? No tan rápido. Mientras las partes se miran de reojo, el desierto de Abu Dabi sigue siendo testigo de un juego de ajedrez donde la paz es la reina que nadie logra capturar.


