¡Agárrense los bolsillos, que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) acaba de darle luz verde al decreto de AMLO que mandó al cementerio a un montón de fondos y fideicomisos federales! Desde el 12 de diciembre, según un tuit de la SCJN, esto no toca el federalismo ni la división de poderes, solo “redefine” cómo se reparten los dineritos públicos.
Resulta que el Congreso solo ajustó el decreto del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, publicado el 2 de abril de 2020 en el Diario Oficial de la Federación, para que el Ejecutivo Federal eliminara fideicomisos sin estructura orgánica. ¿El destino del efectivo? Directo a la Tesorería de la Federación antes del 15 de abril de ese año, bajo el ojo vigilante de la Secretaría de Hacienda, que decide excepciones como un árbitro en un partido dudoso. Todo esto, enmarcado en la “Economía para el bienestar” y la Austeridad Republicana, promete acabar con el despilfarro y manejar los recursos con más honestidad que un monje en ayuno.
La SCJN también analizó el impacto en áreas como protección civil, medio ambiente, ciencia y derechos humanos, asegurando que los estados no pierden sus poderes. Los gobiernos locales siguen siendo los reyes de su castillo en estos temas. Además, fideicomisos ligados a deuda pública, emergencias sanitarias o pensiones quedaron fuera del hachazo, junto con los que necesitan reformas legales para desaparecer.
¿Y ahora qué? Hacienda interpreta las reglas y resuelve excepciones en 10 días hábiles, mientras AMLO celebra esta “disciplina fiscal” como si hubiera ganado la lotería. ¿Será este ahorro un golazo o un autogol para el país? Solo el tiempo dirá si esta jugada maestra deja más billetes en el aire que un malabarista en quiebra.


