El Senado de la República avaló por unanimidad reforma para reducir jornada laboral en México a 40 horas semanales, logro histórico que pierde brillo instantáneo al mantener intacto criterio vigente de seis días de trabajo por uno de descanso, condenando a trabajadores a celebrar reducción horaria mientras siguen arrastrándose al empleo prácticamente toda la semana. El dictamen, enviado ahora a Cámara de Diputados, establece reducción en Ley Federal del Trabajo pero evita incluir explícitamente modelo de cinco días laborales con dos de descanso, omisión que convierte conquista laboral en victoria pírrica celebrada solo por legisladores satisfechos consigo mismos.
Con respaldo de 104 senadores de todas fuerzas políticas, el pleno aprobó jornada máxima de 40 horas manteniendo lógica actual de organización del trabajo, lo que significa que reducción horaria no se traduce automáticamente en más días libres. Este aspecto generó inconformidad masiva porque principal reclamo social era transitar hacia esquema cinco por dos, propuesta ignorada olímpicamente por quienes legislan desde oficinas climatizadas con horarios flexibles.
La implementación será progresiva para permitir «adaptación del sector productivo»: 40 horas semanales en 2026, sin reducir derecho a días de descanso; vacaciones aumentan gradualmente de 12 a 20 días entre 2026 y 2034. La reforma redefine trabajo extraordinario pagándolo al doble después de 40 horas, al triple si rebasa límite, con máximo de cuatro horas extra semanales. Empleadores deberán registrar electrónicamente jornadas para transparencia.
Durante discusión, trabajadores ingresaron al recinto manifestando rechazo al dictamen por excluir dos días de descanso obligatorios. Algunos legisladores prometieron modificar contenido en siguiente etapa. Senado avaló certificación laboral agroexportadora. Diputados analizarán proyecto mientras debate permanece: menos horas sin más descanso real.


