¿El Senado de Estados Unidos jugando a ser el árbitro en una pelea de titanes? Este miércoles votarán una resolución para atarle las manos a Donald Trump en su cruzada contra Irán, aunque los republicanos ya están cantando «game over» antes del pitazo inicial.
Mientras el conflicto en Medio Oriente se expande más rápido que un rumor en redes sociales, con bajas pesadas como el ayatolá Alí Jamenei y soldados estadounidenses, los senadores Tim Kaine (demócrata) y Rand Paul (republicano) lideran esta movida bipartidista. Quieren que las tropas yankis se retiren de la bronca con Irán a menos que el Congreso dé el visto bueno. Con 53 republicanos y 47 demócratas, necesitan al menos cuatro traidores del GOP para sumarse a Paul, pero el demócrata John Fetterman ya dijo «ni madres».
El meollo del asunto es si Trump tiene derecho a jugar a la guerra sin permiso, bajo el pretexto de una «amenaza inminente». En un video, el presidente soltó esa excusa como quien vende un coche usado, pero Kaine, tras una sesión clasificada, aseguró que no vio pruebas de tal peligro. ¿Amenaza inminente o improvisación temeraria?
Aunque pase en el Senado, todos saben que Trump podría vetar esto más rápido que un swipe left en Tinder. Los demócratas admiten que es una batalla uphill, pero insisten en que los legisladores deben mostrar la cara. Total, en este circo político, ¿quién no quiere un poco de drama bélico para sazonar el 2025?


