El Senado ratificó el 8 de abril a Roberto Velasco Álvarez como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores con votación dividida: Morena y aliados a favor, oposición en contra, porque en México hasta nombrar canciller requiere drama parlamentario. El diplomático de 38 años asume tras salida de Juan Ramón de la Fuente por salud, heredando no solo el cargo sino polémica fresca con la ONU sobre desapariciones forzadas.
Ricardo Anaya, senador del PAN con vocación de fiscal dramático, atacó a Velasco por rechazar informe de la ONU que señala crisis de desapariciones. El panista desplegó cifras contundentes: en sexenio de Calderón desaparecían 7 personas diarias, con Morena pasaron a 40 por día, convirtiendo el problema en epidemia matemática. Anaya acusó al gobierno de «esquizofrenia» por afirmar que antes había desaparición forzada pero ahora solo hay desaparecidos por crimen organizado, como si cambiar etiqueta eliminara responsabilidad estatal.
Velasco defendió su postura afirmando que rechazar el informe no significa ignorar la gravedad del problema. Expresó solidaridad con madres buscadoras y colectivos, asegurando que exigir rigor en reportes internacionales refleja interés en ofrecer información fidedigna. El canciller objetó aplicación del artículo 34, que contempla medidas para gobiernos que practican desapariciones sistemáticas, insistiendo: «Eso no está sucediendo en nuestro país», mientras las estadísticas de Anaya brillan incómodamente en el ambiente.
Velasco prometió compromiso total con víctimas y familias. Morena celebra nuevo canciller; oposición cuenta desaparecidos. México tiene diplomacia internacional mientras debate si 40 personas desaparecidas diarias califican como crisis sistemática.


