
¡Agárrense los sombreros, que esto se pone más tenso que un duelo en el Viejo Oeste! La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo le ha puesto un alto al mismísimo Donald Trump, quien anda con ganas de jugar a los soldaditos en suelo mexicano. Su plan de enviar tropas y espías para «combatir el narco» fue recibido con un rotundo «ni lo sueñes, compadre».
En una serie de charlas que debieron ser más incómodas que una cita a ciegas fallida, Sheinbaum le dejó claro a Trump que México no será el patio trasero de nadie. Nada de operaciones de inteligencia ni botas gringas pisando tierra azteca. La presidenta defendió la soberanía con más garra que un luchador en el ring, insistiendo en que cualquier estrategia contra el crimen organizado se hará bajo reglas mexicanas, no con guiones de Hollywood.
Mientras Trump parece empeñado en convertir esto en una película de acción de bajo presupuesto, con portaaviones y drones como extras, Sheinbaum se mantiene firme. ¿Acaso cree que puede llegar con su sombrero de cowboy y «arreglar» todo? Ni que estuviéramos en un episodio de reality show donde él es el protagonista.
Por ahora, la frontera sigue siendo una línea que Trump no cruzará, al menos no con su ejército. Y mientras tanto, nosotros seguimos comiendo palomitas, esperando el próximo capítulo de este culebrón internacional. ¿Será que Trump entenderá el mensaje, o seguirá soñando con su invasión estilo videojuego? Solo el tiempo, y tal vez un buen mariachi, lo dirán.

