¡Agárrense los sombreros! La presidenta Claudia Sheinbaum ha mandado un mensaje claro a Donald Trump: “Aquí mando yo”. Tras las declaraciones del magnate en Fox News, donde aseguró que los cárteles “controlan México” y amenazó con ataques terrestres, Sheinbaum le pidió a la Secretaría de Relaciones Exteriores reforzar la comunicación con EE. UU., incluso solicitando una charlita directa con el mismísimo Trump si la cosa se pone más picante que un chile relleno.
Trump, con su estilo de reality show, soltó que la situación en México es “muy triste” y que ha ofrecido ayuda a Sheinbaum para combatir a los cárteles. Pero nuestra presidenta, con la calma de quien sabe que no necesita un superhéroe gringo, rechazó la intervención. “Gracias, pero no gracias”, dijo, defendiendo la soberanía mexicana como si fuera el último taco de la taquería. Prefiere soluciones pacíficas, enfocándose en atacar las raíces del consumo de drogas y fortalecer la investigación en seguridad, no en recibir marines como si esto fuera una película de Rambo.
Por si fuera poco, Trump viene de un operativo en Venezuela que capturó a Nicolás Maduro y su esposa, así que parece que anda en modo “salvador del mundo”. Sin embargo, Sheinbaum insiste en la cooperación bilateral, no en invasiones estilo videojuego. Sus palabras han dejado a más de uno sudando, preguntándose si la relación con EE. UU. se pondrá más tensa que una cuerda de guitarra.
Al final, esto parece una telenovela internacional: Trump quiere ser el galán que salva el día, pero Sheinbaum le recuerda que México no necesita un príncipe azul con tanques. ¿Lograrán dialogar sin que esto se convierta en un duelo de tuits? La soberanía no se negocia, y menos con un vecino que cree que todo se resuelve con un “¡pow, pow!”.


