¡Por fin, Claudia Sheinbaum dijo sí! Durante su mañanera en Palacio Nacional, la presidenta confirmó que hará una visita oficial a Brasil, tras rechazar cuatro invitaciones previas de Luiz Inácio Lula da Silva. Una llamada el lunes entre ambos mandatarios selló el trato para avanzar en cooperación bilateral y fijar una fecha. Con humor, Sheinbaum admitió: “Han sido tan insistentes que ya no pude decir que no”.
Sin embargo, aclaró que no será un simple paseo diplomático. Quiere llegar con acuerdos concretos, fruto de meses de trabajo. Un detalle clave limita la agenda: Brasil entra en jornada electoral en junio, y Sheinbaum descartó viajar durante ese periodo. “Tendría que ser antes, porque ya no puedo ir con elecciones de por medio”, señaló, ajustando los planes que Brasil tentativamente había puesto entre junio y julio.
La presidenta definió el enfoque de la relación bilateral con claridad: nada de tratados de libre comercio que puedan dañar a ambas economías. En cambio, apostará por acciones complementarias entre dos gigantes productivos. “No se trata de competir, sino de articular cadenas de valor sin pisarnos”, explicó. Entre los temas prioritarios destacó el etanol para México, junto con otros sectores de colaboración.
El vínculo con Lula ha crecido desde octubre de 2024, cuando asumió el cargo. El brasileño asistió a su toma de posesión, y luego una delegación encabezada por el vicepresidente de Brasil, con empresarios incluidos, visitó México para explorar oportunidades. En un contexto geopolítico candente, con ambos países ausentes de la cumbre “Escudo de las Américas” de Trump en Miami, este acercamiento entre las mayores economías latinoamericanas pinta como un mensaje al tablero regional. ¿Será un jaque al vecino del norte o solo un café diplomático? Aquí seguimos, con mapa y café en mano.


