En su conferencia matutina de este martes, Claudia Sheinbaum salió al quite para desmentir cualquier conexión entre las remesas y el lavado de dinero. Desde Palacio Nacional, la presidenta aseguró que no hay ni una pista que relacione esos envíos con actividades turbias. “La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda ha investigado y no hay absolutamente nada que lo indique”, afirmó con firmeza.
Sheinbaum también abordó las revisiones financieras de gobiernos anteriores, dejando claro que el trabajo no se detiene. “Estamos evaluando una parte del periodo de Peña Nieto y otra del presidente López Obrador para responder a todas las observaciones de lo que se hizo antes”, explicó. El mensaje es obvio: la lupa está puesta en el pasado, y no se pasará por alto ningún detalle sospechoso, aunque por ahora no hay chisme jugoso que compartir.
Cuando un reportero preguntó sobre una supuesta transferencia millonaria desde Afganistán, la mandataria marcó la diferencia con precisión quirúrgica: “Eso no son remesas, son transferencias de recursos. Las remesas son montos pequeños que las familias mexicanas reciben desde Estados Unidos cada mes. Si hay transferencias grandes a México, hay obligación de investigarlas”. Así, dejó claro que no todo lo que brilla es remesa y que las operaciones gordas no se escaparán del radar de la UIF.
Por ahora, Sheinbaum defiende a capa y espada la limpieza de las remesas, mientras la UIF sigue husmeando en las finanzas pasadas y presentes. ¿Habrá sorpresas en esas investigaciones? Solo el tiempo lo dirá, pero mientras tanto, las familias pueden seguir recibiendo sus dineritos sin temor a ser parte de una novela de narcos.


