La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que el enfoque económico de su administración no se centra únicamente en el aumento del Producto Interno Bruto (PIB), sino que prioriza el bienestar de los ciudadanos y la mejora en la calidad de vida de la mayoría de las familias en México.
En su conferencia de prensa matutina, la presidenta afirmó que, aunque el crecimiento económico es relevante, no basta si los beneficios no se reparten de forma justa. Apuntó que hay naciones con importantes tasas de crecimiento que no han conseguido disminuir la pobreza, debido a que las ganancias se concentran en manos de unos pocos grupos.
Sheinbaum aseguró que el esquema promovido por la Cuarta Transformación ha probado que es factible reducir la pobreza incluso con un crecimiento económico moderado, siempre y cuando se implementen políticas enfocadas en la justicia social y en una distribución más equitativa de los recursos.
Para respaldar esta visión, mencionó tres fundamentos clave. El primero es el incremento del salario mínimo, que pasó de 107 pesos por día en 2010 a 315 pesos a principios de 2026, lo que, según afirmó, ha permitido que los trabajadores obtengan una mayor porción de la riqueza que producen.
El segundo pilar lo constituyen los programas sociales, que actualmente apoyan a aproximadamente 32 millones de hogares con transferencias directas a adultos mayores, personas con discapacidad, mujeres y otros grupos. La presidenta resaltó que estos beneficios han dejado de ser asistenciales para convertirse en derechos garantizados por la Constitución.
El tercer aspecto que destacó es la inversión pública en proyectos estratégicos, junto con la inversión privada y extranjera, lo que ha fomentado la creación de empleo y el impulso económico en diversas zonas del país.
Este enfoque se presenta en un escenario donde, según estadísticas del Banco Mundial, México se posicionó como el país de América Latina con el mayor aumento de su clase media. Las cifras indican que el porcentaje de población en este segmento creció de 27.2% en 2018 a 39.6% en 2024. Asimismo, se mencionó que entre 2018 y 2024, cerca de 13.5 millones de personas lograron salir de la pobreza.
La presidenta enfatizó que estos avances evidencian un cambio en la estructura social de México y un efecto tangible en la vida diaria de las familias, especialmente gracias al aumento de los ingresos provenientes del trabajo, conforme a datos oficiales del Inegi.
Sin embargo, admitió que aún existen retos significativos, como la elevada informalidad en el empleo, que impacta a más de la mitad de los trabajadores, y las desigualdades de género, manifestadas en menores salarios, menor participación en el mercado laboral y una carga desproporcionada de tareas no remuneradas para las mujeres.
Sheinbaum reafirmó que el desafío de su administración es fortalecer este modelo de desarrollo, de manera que el crecimiento económico se traduzca de manera constante en mayor bienestar y en una disminución continua de las brechas de desigualdad.


