Claudia Sheinbaum, desde su mañanera en Palacio Nacional este martes, lanzó una papa caliente a la Fiscalía General de la República (FGR). ¿La razón? Explicar por qué diablos dejaron entrar a la prensa a la lujosa guarida de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, abatido el pasado 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco.
La presidenta, frente a un reportero que cuestionó el show mediático, fue clara: “Que lo explique la FGR. La operación fue de la Secretaría de la Defensa Nacional, pero ellos tomaron el control del lugar y deben responder por qué se permitió el acceso”. Sheinbaum insistió en que no fue cosa de la Fiscalía Estatal, sino un asunto exclusivo de la FGR. Mientras tanto, la escena parece sacada de un reality de MTV: periodistas y fotógrafos recorrieron una cabaña de lujo con cocina caótica llena de provisiones, como si El Mencho planeara un retiro gourmet de varios días.
El lugar, con zonas de recreo, heladera para bebidas frías y hasta videojuegos, parecía más un resort que un escondite narco. Las habitaciones, con acabados modernos y vistas a los bosques de Tapalpa, tenían ropa deportiva, medicamentos y un altar con la Virgen de Guadalupe y San Judas Tadeo, además de un Salmo 91 escrito a mano, fechado curiosamente en 2026. Según el general Trevilla, el capo intentó escapar hacia la zona boscosa, pero no llegó lejos.
¿Tour narco o error de la FGR? Sheinbaum se lava las manos y deja la respuesta a los fiscales. Esto huele más raro que encontrar un altar en medio de un antro de lujo.


