En un giro más dramático que un final de película de arte, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno está revisando las condiciones laborales de los trabajadores de la Cineteca Nacional. Esto, tras denuncias de precariedad por contratos de honorarios que dejan a muchos sin prestaciones ni estabilidad. ¿Trabajar por amor al cine? Suena romántico, pero no paga la renta.
Sheinbaum reconoció que hay un abismo entre lo que dice la ley y lo que piden los empleados: permanencia y derechos básicos. Con la nueva sede en Chapultepec expandiendo el proyecto cultural, la mandataria aseguró que buscan formalizar empleos para tener personal suficiente y con condiciones más dignas que un set de rodaje improvisado. Eso sí, cualquier cambio debe pasar por el filtro de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para asegurar que el presupuesto no se quede en números rojos.
La presidenta aclaró que no hay un paro formal, a pesar de las inconformidades de un grupo pequeño de trabajadores. “No hubo suspensión de actividades, hemos estado trabajando con la directora y Hacienda para respaldar al personal”, afirmó. Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura, añadió que el diálogo con los empleados es constante, priorizando a los de mayor antigüedad para fortalecer su futuro laboral.
La Cineteca, un bastión del patrimonio cinematográfico mexicano, enfrenta el reto de crecer sin dejar a su gente en el corte final. Los contratos por honorarios, un clásico en el sector cultural, limitan seguridad social y estabilidad. ¿Lograrán las mesas de diálogo un final feliz? Esto está más tenso que una escena de suspenso en blanco y negro.


