¡Atención, viajeros del AICM! La presidenta Claudia Sheinbaum ha jurado que la épica batalla entre taxistas tradicionales y choferes de apps tendrá una solución en las próximas semanas. Desde su mañanera del 13 de marzo en Manzanillo, Colima, la mandataria lanzó esta promesa como quien tira un hueso a dos perros peleando por el mismo territorio.
Si alguna vez has llegado al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, sabrás que es como entrar a un ring de lucha libre. De un lado, los taxistas de sitio, con sus tarifas que parecen sacadas de un menú de restaurante gourmet. Del otro, los conductores de aplicaciones, ofreciendo precios más bajos que un café de tiendita, pero con el riesgo de que te toque un coche que huele a gimnasio olvidado. Ambos bandos se miran como si fueran a sacar las llaves de cruz para ajustar cuentas en el estacionamiento.
Sheinbaum no dio detalles jugosos sobre cómo planea apagar este incendio, pero su tono fue de “tranquilos, yo me encargo”. ¿Será con una app gubernamental para taxis? ¿O con un reality show para que resuelvan sus diferencias? Mientras tanto, los pasajeros seguimos atrapados en el fuego cruzado, esquivando ofertas agresivas y preguntándonos si llegaremos a casa o a un episodio de telenovela.
Por ahora, solo queda esperar que la presidenta cumpla y transforme el AICM en un oasis de transporte civilizado. ¿Podrá convertir a estos gladiadores del volante en aliados? Ojalá, porque si no, la próxima vez que aterricemos, tendremos que pedir un helicóptero personal para evitar el drama. ¡Que gane el mejor chofer!


