Claudia Sheinbaum, presidenta de México, soltó una bomba en su mañanera del 3 de marzo desde Palacio Nacional: la reforma electoral va con todo, aunque el PT y el Partido Verde estén haciendo pucheros. Pero tranquilos, la alianza con Morena para 2027 no se tambalea… ¿o sí?
La mandataria dejó claro que Morena decidirá si sigue el trío amoroso con Verde y PT en las próximas elecciones. Mientras, ella cumple su promesa de los 100 puntos con el pueblo, empujando una reforma que corta plurinominales, nepotismo y reelecciones. ¿Y los costos? Reducidos un 25%, con tijeretazo a sueldos y bonos de consejeros del INE, porque aparentemente no necesitan tanto para contar votos. También se despiden las duplicidades en órganos electorales y el exceso de regidurías municipales, limitadas a 15 según población. El Congreso Federal y locales también adelgazan, como si estuvieran en dieta post-navideña.
La Cámara de Diputados se queda con 500 integrantes, 300 por distrito y 200 proporcionales, incluyendo 8 para mexicanos en el extranjero. Los Senadores serán 96, con menos drama de reelección desde 2030. El INE fiscalizará con tecnología de punta, prohibiendo efectivo en campañas, mientras los tiempos en radio y TV caen de 48 a 35 minutos diarios. Adiós PREP, hola resultados preliminares directos, y bienvenido el voto electrónico para más democracia participativa.
Sheinbaum parece decir: “Si quieren política, que sea barata y sin herencias familiares”. ¿Funcionará este plan o será otro guion de comedia política? Solo el tiempo lo dirá, pero por ahora, la risa está garantizada con tanto recorte.


